Si hay un plan que me encanta es visitar los viveros. Es como si me sintiera en casa, sólo pensarlo me emociona y me alegra el día. Suelo entrar con un estado de ánimo y salgo con otro. Lo difícil es intentar no comprar todas las plantas que me gustan y hacer una buena selección.
Entrar en un vivero es como entrar al mundo donde habitan las hadas y los duendes del bosque, es un oasis de calma y seguridad. Es respirar aire limpio y sentirte arropado, es un lugar donde por unos minutos, los problemas se quedan en la puerta. En los viveros habita el silencio y la tranquilidad, sólo roto por las actividades de los trabajadores o algún hilo musical de fondo, generalmente con música acorde al ambiente.
Por todos es sabido los beneficios de estar en contacto con la naturaleza y aquí es donde está la cuestión de por qué nos sentimos tan bien en compañía de las plantas. ¿Qué dice la literatura científica?.
Interaccionar activamente con las plantas de interior reduce respuestas psicológicas y fisiológicas al estrés.
Según un estudio experimental (que puedes leer consultando este enlace: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4419447/), realizado tomando como sujetos a 24 varones adultos, se compararon las respuestas psicológicas y fisiológicas del cuerpo a la hora de hacer actividades informáticas y actividades con plantas.
Los resultados del experimento demostraron que los sujetos se sentían más tranquilos y cómodos después de la interacción con las plantas, al contrario que con la actividad informática.
Las conclusiones del estudio confirman que las personas reducen el estrés y aumentan su bienestar cuando interactúan con plantas de interior, lo que se puede extrapolar a las buenas sensaciones que experimentamos cuando visitamos un vivero o cuando cuidamos de nuestras plantas de interior.
Pero eso no es todo.
La exposición habitual a la naturaleza se relaciona con mejor función cognitiva, menor presión arterial y mayor bienestar general.
Según un meta análisis de estudios con datos cuantitativos de los efectos aleatorios de la jardinería y la horticultura, las conclusiones respaldan que trabajar en el jardín, con plantas y en entornos verdes, tiene un impacto positivo en la salud mental, tanto en la población en general como en colectivos vulnerables. Puedes ampliar información del estudio en el siguiente enlace: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10823662/
Para finalizar, lo que quiero compartir con este artículo es que las sensaciones positivas que experimentamos cuando visitamos un vivero y estamos en entornos verdes, tienen una respuesta biológica y están respaldadas por numerosos estudios científicos.
Si quieres seguir ampliando información, comparto los siguientes enlaces relacionados:
- Efectos del entorno forestal (Shinrin-yoku/baños de bosque) en la promoción de la salud y la prevención de enfermedades —el establecimiento de la “medicina forestal”— (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9665958/)
- Asociaciones entre la exposición a la naturaleza y la salud: una revisión de la evidencia (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8125471/)
Estoy convencida que la próxima vez que visites un vivero, lo harás de manera más consciente, atenta a todas las sensaciones positivas que envuelven a tu organismo. Otro día hablaremos de cómo elegir plantas para tu hogar.

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